viernes, 19 de agosto de 2016

Piratas del mar Mediterráneo

Se sabían pocas cosas de Johnny, pero un inumerable cantidad de historias se habían contado a costa de su nombre y su apodo a la par que su condición, aunque muchas se podían poner en duda por la falta veracidad y desinformación con la que contaban muchos náufragos sus historias. Náufragos que antes eran piratas. Piratas que no suelen ser muy cuidadosos ni muy honestos con sus palabras, mucho menos con alguien, ni habría que tomar la palabra de uno nunca, tal cual; mucho menos al pié de la letra. Salvo Johnny, la palabra de El tuerto o "el un solo ojo Johhny", era de fiar, aunque quien así lo llamase acababa de pasto para los peces, como carne picada para los tiburones, comida hecha polvo, bapuleada, para los... muchos animales marinos que allí en el vasto océano había. Eso sí, si Johhny decía misa, aunque se declaraba un hombre abiertamente homosexual ateo sellaba sus labios con sus palabras. Era un hombre valiente y de honor, y sí cumplía su palabra, sobretodo si decía que te iba a matar, te mataba, no te perseguía por los cuatro mares. Eso sí que era un honor.

(Sigo yo: A partir de los cruces la historia que cuentan y recopilo en forma de biografía, puesto que el último biógrafo murió sospechosamente atravesado por su espada en un accidente tras desvelar información secreta de altamar que debe quedarse en el mar al recitarle lo que llevaba escrito).

Un pirata de aspecto de vagabundo, con barba y descuidado, apareció en la taberna.

La falta de figura en la silueta y de sombra debido a su oscurecida tez que por la falta de alimentos le marcaba la piel caída, hablaba de lo malo de caer entre tantas playas como hay en una de las pocas islas desiertas y asoladas que había en la inmensidad del océano.
-¡Y ahora empezarán a rifarlas, y luego afianzarlas, y cuando te quieras dar cuenta habrá más náufragos que islas! -como si fuera un lujo tener una pequeña isla. ¡Como para venderlas!

Un hombre y un joven barados en Barbados se encontraban perdidos en una isla desierta... con abundante agua.
-No hay agua.
-¿Que no hay agua? ¿¡Que no hay agua!? ¡Mira a tu al rededor! ¡Si estamos rodeados! Precisamente por la falta de agua no deberías preocuparte. Un poco de agua salada no es mala. No te morirás por beberla.

Tras varios días y varias frías noches separados de la civilizaciñón avanzada hasta la fecha en que se encontraban, encontraron alimento, principalmente a base de frutas tropicales.
-Ahg... ¡qué dulce está esto! -el capitán no dijo nada, puesto que se había coronado así mismo capitán de ningún barco y sin ninguna tripulación.- ¿No puedo echarle un poco de sal?
En ese mismo momento, el hombre empezaba a sentir "apetecible" al muchacho con sus turgentes piernas y sus jugosos labios...
Finalmente, sus ojos secos y blancos le indicaban que estaba listo cual pez en la hoguera.

-¡Eh! Tabernero.¡Uno está desvalijándole la cerveza del barril! - quitando el corcho por el que se sirve para taparlo con la pata de palo.

El corsario le sonríe.
-Estás muerto, chaval.
-Ya, lo sé, lo sé.

-¿Y dónde escapar cuando no quedan más islas desiertas para naufragar?
-¿Al cielo?
-¡Al mar! -resopló como diciendo que no, cual brizna de viento caliente sin la brisa de mar correspondiente en un verano caluroso como para durar medio año. Con un "¡Pero... cómo!" al cielo soñador, que no dijo, pero vaya, ni que la historia se fuese a acabar al principio antes de haber empezado.

Al caballero que se encontraba detrás de esas barbas de varios siglos (que pareciole a quien ha estado encerrado en un círculo de arena), varias lunas para corsarios de a pié, se le encontro en el atolón de Ebon, cerca de unas islas que pensaba le darían dinero.

José Salvador no daba pié con bota. Andaba descalzo por aquel entonces. Su amigo Patapalo (pata de palo) todavía podía verle y recordarle la medicina de Palo Alto que le daban y servían desde criajo revoltoso cuando, como no dejaba de llorar, le proporcionaban aquel brevaje primero con limón para desamargar aquel delicioso néctar que le habían dado cada vez que lloraba haciéndole rememorar que, ahora, no podía beber sin llorar. Pero como los corsarios no lloraban hacia fuera, recordaba que podía hacerlo a mares hacia dentro. Y solo mar adentro podía permitirse desahogarse para no desentonar con el resto de gotas saladas que componían la mar.

Una valerosa piratilla con corsé y corpiño en mano había estado peleando escalas arriba por un juego con el cual no estaba deacuerdo ya que se veía en desventaja. Cartas en el asunto (desconocido) y pelillos a la mar...

La muchacha era digna del mismísimo Poseidón. Estaba en posesión del, por aquel entonces, rey de los piratas, como muchos osaban llamarle con cierta sorna (como hacen los piratas) pero acompañando a la ironía con una exagerada reverencia muestra de afecto. Afecto que no le tenía a la "princesa" que más que estar mal acompañada, no debía estar acompañada de otra forma... aunque tenía que poner en forma a algún miembro, miembro de la tripulación que se encontraba en ese mismo momento asediando la barra, no quería acompañar el botín del hombre con una sola pierna.

El tesoro fue y había sido guardado y enterrado en una zona baja del mar, cuando el Marenostrum era más bajo, dentro de una cueva volcánica, en unas de las islas con forma de medialuna alargada.
Pero para Johnny ella era el tesoro a reclamar ahora.
-¡Mi rey!
-¡Mi capitán! ¿Cómo puede ser que uste sea el Rey si vivimos en Democracia Parlamentaria y nadie le ha votado a usted? Yo pienso... que debería haber algún candidato que se preste a tal afecto... efecto... para dirigir timonel el Timón...

Nadie sabía cómo podía ser que le hubiera dejado hablar durante tanto tiempo y que aún siga hablando. Los sorbos de la jarra le ponían nervioso como para confundir al que dirije y orquesta el timón del barco con el apodo de éste, pero sobretodo a hacerle entrever la remota y posible idea de que hubieran podido tener una aventura mientras el biógrafo -el único que sabía escribir con pluma, seguía a lo suyo-, tras una silenciosa revisión fue asestado en pleno corazón. En alta mar pasan muchas historias, y muchas de ellas hacen partir el corazón a aquel que no pueda blandir un cuchillo... por lo menos. Ser blando en ésta profesión, si es que saqueador es un oficio, no estaba permitido. Como así demostró el joven pirata su amor por el de la estilográfica gritando, como por su seguridad por el respeto que le tenía al Capitán el cual no alzaba a verle desde el ángulo por el que se había girado. Se había llevado las manos a la boca para no seguir gritando.

-Valiente cobarde.
-Eso es...
-¡No te atreverás! -yacía el cuerpo del escritor sin poder tan si quiera escribir sus últimas palabras con tinta.
-¡Dice que vivimos en Democracia! ¡Jajaja!
Vamos. -todos ríendo a la vez que Johnny.
-Pero, ¿no es verdad?
-Mira... muchachito. Si no te he matado aún es porque me gusta tu... osadía y valerosidad. Pero aquí solo hay uno que manda y solo puede haber un gobernante, ¡y eso se consigue con la espada! En mi barco mando yo, mi mi espada. Y quien no lo entienda puede, o batirse en duelo conmigo, y cuidado porque tengo mucho ojo... o arrojarse directamente a los tiburones. -¡Eh! Gritaron todos. Ea. -¡Aquí no vivimos en democracia... -dijo alargando hasta la lengua, escupiendo perdigones mientras pudiera- esto es una dictadura! ¡La dictadura de los piratas!
-Entonces, ¿no deberías ser el presidente?
-Di una tontería más y te tiro por el muelle.
-Entonces rebotaría... ¿no?
-Jajajaja. No. -al parecer no.

Contaban historias de un rayo verde que aparecía cada año cayendo sobre el tesoro escondido en lo que sería la primavera, a la puesta del sol, pero solo cuando éste se recuperó, ocurrió a la salida de Columbretes.
Muchos buceadores han muerto buscando la cueva del tesoro, donde aguardan cientos de guardianes de las islas que allí albergan, sin muchas esperanzas de encontrar nada, la búsqueda infructuosa acometida por ellos, los guardas del tesoro que auguran que contiene joyas y piedras preciosas, y oro, monedas de oro de un naví español en su regreso de la tierra de Colón.

-Hmm... nunca había comido unos huevos tan jugosos.
-¿Verdad, Capitán?
-Una pena que te tenga que lanzar por la borda. Eres el único de mis amanerados hombres que verdaderamente sabe cocinar.
-Pero señor... -viendo que no tenía escapatoria- yo creía que la última cena sería para mi.
-Has oído muchas historias tú eh, qué pena que todas estén equivocadas. Pero si quieres te concedo la última voluntad.
-Gracias su majestad.
-Qué lento aprendes.
-¿Gracias?

Un oleaje motivado por la tempestad de rayos y centellas a lo lejos, de truenos y relámpagos, movía un barco que parecía parado sin inmutarse ante la amenaza que iba a permitir al dejar arrojar por lo largo de una barra de madera a un muchacho joven e indefenso, semiatado y con un pañuelo rodeándole la boca.
-¿No sería mejor que no viera lo que me depara?
-Tapadle la boca.
-¡Se me ha caído la venda!
-¡Al agua con ella! -provocó un rufián con una patada en el culo sin mucho importarle si caía por un traspiés el último al mando de la nave.

Entre la tripulación se encontraban: Barba rubia (o, el inverbe) y Barba blanca "El sabio". Algunos lo llamaban de "Dios". El cual salió a defender al muchacho.
-Creo que ya ha aprendido la lección.
-¡Sí! De cocina.

Por su culpa, fuí detrás de él.

-Jack, como tú mismo bien sabes dónde está el bote, no puedo correr el riesgo... correr el riesgo digo, ¿yo, correr? Poner en riesgo el que puedas atreverte a robarme. El tesoro es mío, todoooo mío. Y como tampoco tengo las ganas de matarte, que sea el océano quien lo haga y no yo.


Johhny Un solo ojo.

Johnny un solo ojo, o así se hacía llamar desde que nos contó aquella pelea en alta mar donde se enfrentó a una tripulación defendiendo su botín de abordo y perdiendo en el intento un ojo, usa desde entonces un parche en el ojo derecho. Unos dicen que fue una tripulación fantasma, otros que se lo hizo él mismo en un brote de locura en mar tras meses solo... Pero todos lo consideran ya una leyenda. No hay pirata que se haya vuelto a acercar a su barco ni mucho menos a enfrentarse a él o con él cerca por un botín que no vale una vida, aunque cuesta varias, de los que va reuniendo tras numerosos abordajes en medio de la noche.

Primero se oye un disparo sordo y el vigilante nocturno, empezando por el carajo, no se sabe cómo, muere. ¡Hombre al agua! El siguiente vigía que no despierte a los demás con el chapuzón... cae. Y el resto se mueren en la mayor paz, y tranquilidad que existe: durmiendo fácil llegan al más allá. Y si hay una mujer a bordo... ¡Uy como haya una mujer a bordo! Seguramente sean amablemente invitadas a morir por asfixia a manos de El Capitán.
-Espera, para, por favor... -le tapa la boca con la mano para no despertar a posibles merodeadores del cuarto de la cocinera que consigue zafarse tras varios intentos inútiles.- Quiero unirme contigo. Llévame, quiero ser parte de tu tripulación... y podremos hacer esto más a menudo.
Parecía una propuesta interesante por ese toque sensual de la situación en la que se encontraban. Y la cocinera giró a su izquierda para encender una vela que iluminó toda la habitación.
-¡No! Eso no.
Lanzó la vela con tal virolencia que apagó la fuerza en el aire consumiento de camino un telar. Le apretó la boca y le tapó la nariz con la misma mano mientras terminaba el trabajo y la estrangulaba con la mano que le quedaba libre. Ella soltaba gritos ahogados, mudos para oídos sordos, hasta que le mordió y ambos exclamaron un tortuoso: "¡Ah!".
-Me ha mordido. ¡Sabandija rastrera!
Cogió la culata de su revolver y le atizó en la cabeza dejándola inconsciente para así poder acercarse al poco iluminado pasillo como para ver algo y comprobar que nadie se había alarmado por el suceso.
Debí haber terminado con el resto primero -pensó- las mujeres no traen más que problemas aun siendo violentadas.
Pero se equivocaba. Sí merodeaba la zona por ahí el comandante del navío inglés que estaría haciendo su rutinario chequeo nocturno por la sala principal por donde accedía en sigilo el pirata cíclope.
-¡Cuidado! ¡Piratas! Hay un pirata a bordo.
-Será borde esa condenada meretriz. ¡No habrá tenido suficiente...!
Sacó su revolver y disparó en línea recta al pasillo sabiendo que estaba allí haciéndola desplomarse en el suelo vestida solo por unos cuantos harapos que apenas le llegaban descosidos a la cintura.
El comandante se alertó, pero no podía ver salvo por la tenue luna y las estrellas brillantes que se movían orientando la nave por un astrolabio, que servirían al manejo del timón, para dirigirse en una dirección concreta, la dirección correcta.Y en ese preciso momento, lo que más indicaba es que había que tomar la decisión correcta y coger el adecuado rumbo a seguir.
Lástima que el único rumbo que había a bordo del Gran Navío, ninguna pena para el Capitán, era el de la muerte y con ella el hundimiento de toda vida a bordo, de la tripulación, incluyendo el barco si no había más remedio para poder conservarlo.
El abordado estaba acorralado. Solo le podía salvar iluminar el cuarto para poder estar en igualdad de condiciones en un duelo a espada, pero cuando encendió las luces el pirata de un solo ojo entró. Habría sido mejor para el comandante que se incendiara todo al caer la lámpara, pero la oscuridad llenando toda la habitación complicó más las cosas que el que se le hubiera podido caer encima.
Cuando se sintió atravesado supo que no podía hacer nada más, dejó caer su espada valiosa como el oro al suelo. Ahora ya no valía nada más. Recogieron su valiosa arma y le acercaron a una ventana para poder ver el rostro intacto de un inteligente pirata que le habría quitado la vida gracias a la fama que ganó unos años atrás.

Johnny recogió su parche del suelo y se lo puso en el ojo bueno al descubierto aguardando a que su secreto perdurase un día más en la oscuridad de la noche en la mar mientras se seguía expandiendo como la pólvora su fama de pirata no tan cobarde como para luchar sin tener que ver nada hasta que no quedase nada ni nadie por ver.

A quien asestar, arrebatar, robar...
Saquea, saquea, saquea, y sin asquear saquea un poco más. Saquea, saquea, saquea, y generoso no seas. Soy pirata.
Saquea, arrasa y mata, no quieras ser pirata,
pero si algún día lo seas, o no, quedará mucho ron.



viernes, 29 de julio de 2016

Apocalipsis nuclear: prevención erasmus.

En Estados Unidos llaman "militares" a los estadounidenses de intercambio.

Samantha Smith tuvo una genial idea, llevar a los niños de "Erasmus" (algo que no se le ocurre a cualquier gobierno) a países en conflicto, para evitar altercados nucleares con otros países.

La "niño espía" (según el gobierno americano) la hicieron desaparecer con 13 años... como si de un truco de magia se tratara. Quizá la enviarían a ella.

Conversación sobre "regulación de revueltas sociales" entre los partidos políticos " a puerta cerrada":
-¿Y qué queréis que hagamos? ¿Bombardear nuestro propio país con nuestra gente dentro? -dijo James McCarthur, el más sensato de todos.
-Bueno, podría ser una solución.
-Sí, si no estuviéramos aquí.
-Podríamos irnos del país y bombardearlo.
-¡Eso sería una solución!
-¿Qué? -se sobresaltó James.- ¡No puedo creerlo! ¡Estáis cada vez peor! No podéis estar diciendo eso... no me lo puedo creer.

Frente a la prevención nuclear de dentro del propio país, como EEUU, no había solución sostenible que pudiera llevar a cabo ningún niño de trece años por muy ocurrente que fuera.

lunes, 6 de junio de 2016

Mejor que Benjamin Button

La vida hacia atrás es siniestra a la par que interesante:

Llegas a la vida a través de la tierra (cual planta) o entre fuego y de las cenizas (cual ave fénix), y rejuveneces con el paso del tiempo. Un día te encuentras en tu asilo/casa con un desconocido que te habrá llevado en la camilla del hospital de haber nacido y cogido una enfermedad y…
y luego tienes que encontrar a la mujer que matará a esos hijos ya que le pertenecen.
Si no seguía a tu lado mientras todo esto pasaba…
-A ver quién le da después la vuelta al argumento de la peli.
3º La madre mata a los hijos, el padre se recogería…
2º Los hijos aparecen de la nada.
1º Enfermedad en el hospital.

Y se van marcha atrás cual sueño.

Y el ataúd como prólogo.

"He vivido al revés: primero lo tuve todo como un jubilado falto de amor, jugaba a cartas con los amigos apartado en la playa; y luego, la vida me daba palos como a un adulto y ahora viviré como un niño el resto de mis días...

no me ha salido tan mal la jugada. Mejor que Benjamin Burton.”



martes, 8 de marzo de 2016

Relatos de mi padre

Mi padre me hacía canciones con un beso para las buenas noches,
cada mañana, al despertar, me sentía feliz de que me hubiera leído mi libro favorito, el que le pedía cada día que me leyera para dormir por las noches,
como un bebé, puesto que yo no sabía leer.
Y solo me di cuenta al crecer que ese libro que me recitaba y cantaba cual nana antes de dormir y darme un beso y meterme en el sobre, era inventado.
El libro no era ni por asomo aquellas grandes historias que se inventaba mi padre para dormir
para mí y solo para mí, cada día de su vida hasta que crecí suficiente para ir al colegio de grandes...

martes, 18 de agosto de 2015

Ciencia Ficción (Introducción). Un cuento espacial.

Prólogo: Un cuento espacial

No por tener alas puedes volar en el mar,
ni por tener aletas nadar por el aire,
no, eso seguro que no.
Solo puedes entrar y rozar el aire,
el mar, y los elementos un instante,
y volver al lugar de donde perteneces.

"Me pregunto si hay vida inteligente más allá..." haciendo referencia a más allá de sí mismo a la par que en la tierra. Él es el pájaro que decide caminar solo. Cuando vas solo te cuesta más volar que si vas en grupo porque tienes más viento en tu contra, y si decides caminar es porque no tienes prisa. Miras al espacio exterior, y miras el cielo, y ves más allá que ningún otro pájaro libre ha visto antes. Y no te puedes evitar preguntar: -¿Habrá vida inteligente más allá?

Y como te gustaría salir de dudas piensas en cómo podrías contestar. "¿Se tiene que ver el más allá de más cerca, no? Así que se te ocurre un plan para acercarte a ver mejor. Decides irte a lo más alto de la ciudad. Al lugar más alto. Ves muchas casas altas, edificios desde donde puedes divisar terrazas más altas. Pero un campana suena mucho más allá, mucho más alto que donde estabas y decides poner rumbo hacia allá. Cuando te das cuenta, empiezas a pensar que desde la catedral seguro que no lo verás mejor, además, ya hay muchos intentando mirar desde ahí, pero parece que el reflejo del dorado Sol les impide ver más allá, les ciega tanta luminosidad.

Otra idea que surgió fue ir al edificio más alto, aquel rascacielos del centro tan importante, pero otra vez, y esta vez peor, muchísimos cuervos no contentos con intentar mirar más allá que nadie, miran de reojo a otros rascacielos más pequeños cuando puede que ellos quieran lo mismo, pero sin menoscabar a los que están más abajo intentando mirar entre un día de nublados rascacielos. De estos había unos pocos cuervos, ya que de lo oscuro que es su traje la luz los calienta demasiado como para que el calor les hiciera sentir algo diferente que la sensación agobiante de ser ellos mismos, notando su cuerpo con cada gota de sudor resbalando por su negro plumaje.
Incluso desde el Everest hace demasiado frío como para poder pensar más allá, en vez de solo sentir dentro ni llevando trajes naranjas ni de ningunos colores.

Para cuando atardecía yo y unos cuantos llegábamos a una pequeña cima verde y natural. Bajo la montaña nubes. Nubes bajo nuestros pies...
Introducción a la ciencia ficción:

Un gallo criado entre gallinas, separados al nacer, que no produce huevos lo tienen encerrado, y finalmente deciden liberarlo. Al final se lo come un lobo, y muere también cruelmente entre las fauces de este, pero ¿no es así como debería de ser?
Yo cuando pienso en grajas pienso en un granjero cuidando a sus gallinas y que se ha descuidado a la hora de seleccionarlos y está encerrado improductivamente el pobre gallo, no me lo imagino como el holocausto de las aves como las explotan en las granjas y acaban en el matadero después de haber pasado torturas inimaginables. Y sino sirve para hacer nugets.

Por eso no puedo ser capaz de imaginar tanta brutalidad y falta de "humanización" y por eso hago del mundo una idealización de la realidad o, más bien, el camino ha seguir. Y si los alienígenas vienen para llevarse nuestras vacas os aseguro que es para salvarlas
Pensé, "Voy a ser el primero en hacer contacto con vida inteligente alienígena, a ver si luego me matan por eso." y luego resulta que no. Prefería morir de una forma difícil, por el FBI, la CIA o los técnicos de investigación aeroterráquea español porque lo que es inteligencia militar por aquí hacía falta. Somos muy del CSI, pero apenas tenemos dos astrolabios que den noticia en pantalla en el telediario.

En una de mis salidas nocturnas para perderme con el coche por la montaña encontré un telescopio con una antena estretoscópica también -o así sonaba a mi- abandonada a la suerte del que la encontrase pa' él.
Lo cierto es que quien hubiera estado aquí no recogía desde hace tiempo, pensaba entrando por la puerta. Huellas de coches habían fuera marcadas en el barro como esperando, y no por mi coche que aparqué lejos en unos matorrales sin recordar ahora mismo si cerré o no con llave. La puerta metálica golpeaba tras mi paso dejando una habitación lúgubre y con un olor a podredumbre y ratas mojadas por alguna alcantarilla cercana. Se respiraba la humedad del ambiente, pero olía como rancio y ácido al mismo tiempo, tanto que invitaba a taponar con los dedos las fosas de la nariz con el propósito de dejar de respirar. El problema se pasó entonces a la boca ya que este olor se podía hasta saborear. Di a la luz. Y vi cómo gusanos masticaban alrededor del agujero dejado por la trayectoria de una bala entre ceja y ceja que resultó alojarse impactada en la pared metálica, al otro lado del sillón del que supuse que era científico debido a su bata blanca tintada con tonos rojos oscuros.

Me acerqué hasta la mesa donde estaba el estetoscopio gigante y divisé en el cielo algo gigante. Era un planeta verde. Pero con pocos aumentos. Decidí cambiar eso girando una ruedecilla en el macroscopio y entendí la catástrofe. La catarsis del científico pudo ser revelada. ¡Había vida inteligente al otro lado!
Pero esto, claramente había sido un asesinato. Alguien habría entrado, alertándose del inmediato descubrimiento hecho público de alguna forma ante los medios de comunicación y fuerzas gubernamentales -que vaya terminación para alguien que trabaja de funcionario chupando del bote- habían irrumpido y le habrían asestado tal rápido disparo certero que ni él mismo habría podido reaccionar de otra forma que con miedo. Se le veía en la pose congelada en el instante de su muerte. Sufriría un rigor mortimer cuando apretó el gatillo. Por lo que, seguramente, estarían de camino para llevarse al cadáver que permanecía impasivo por su boca tan abierta y un ojo entreabierto cuando el otro estaba cerrado. Algo les habría hecho tener que salir y marchar para poder encargarse de limpiar la zona. Quizás se encargasen de eso los CSIs y esto quede en un susto para la prensa quien por supuesto habría borrado a tiempo toda prueba evidente de vida más allá... en otra Tierra. ¿O habrán sido los extraterrestres los que lo habrían matado al verlo? No lo descarto, quizá eran tan majestuosos o extraños que sufrió un shock en el instante... a no, que murió de un disparo.
Quién sabe, quizá pudo haberse dado la vuelta en su sillón de ruedas y el origen de la trayectoria del disparo fuera otra...

Una nota del por lo visto religioso y creacionista científico estaba encima de la mesa: "Si encuentro vida inteligente me pego un tiro." Aunque quién lo diría, más bien parecería un apuesta rusa con uno mismo por su tal respuesta tan exagerada. ¿Habrá estado así con cada planeta al que habría estado mirando y observando por primera vez en la historia del espacio?


Ciencia Ficción

"El mundo estaba rodando como de costumbre en la oficina. El dinero seguía fluyendo y yo no daba crédito."
-Hola, buenas.
-Por favor, siéntense. -mientras se estrechaban la mano.
-Venía con mi amigo que ya está un poco mayor para hacer una póliza de seguro de vida. Tiene un trabajo un tanto arriesgado...
-Pero eso no se lo digas.-replicó entre dientes.
-Díganmelo a mi, que soy banquero. Bueno, para empezar haremos un simulacro.
-¿De incendios?
-Hmmm, no.
-Ahora eres tú el que deberías cerrar el pico. -rechinaba.

Al otro lado, en el despacho abierto continuo se podía ver una cola y en primera fila un alien siendo rechazado su solicitud de préstamo.
-Lo sentimos, no es solvente.
Seguido de un rugido inanimado, inhumano e infernal, la criatura se cogió y engulló entero al hombre trajeado que se encontraba al otro lado en un sillón negro reclinable con ruedas, sin dejar más que un mocasín sobre la mesa.

-Le voy a hacer una serie de preguntas y usted debe responder relajadamente. -con total sinceridad, y rápido.
-¿Profesión?
-No.
-¿Fuma?
-Sí, gracias.
-¿Tiene hijos?
-Pues no lo sé.
Giró la pantalla e hizo ver a sus clientes por cuánto les saldría la gracia mensualmente.
-Esto cubre el seguro por accidente. Se le paga el doble si es transporte público. Espera, no, ha cambiado la norma vigente. No, cobraría lo mismo.
-Bueno, muchas gracias señor. -respondió estrechamente. -Creo que tenemos que pensarlo detenidamente.
-¿Pensar? ¿Qué tenemos que pensar? ¿Y si me ahogo en la piscina, o me caigo en la cantera de azufre?
Salíamos de la oficina, y un alienígena era arrestado por la policía nacional por el atentado contra la seguridad e integridad del banco universal más importante de la zona. Un acto nada recriminable, la verdad.
-Las leyes están para cumplirlas. ¿Hace falta que le lea sus derechos en su idioma o entiende perfectamente el español?
Sacando su lengua de camaleón y negando con su cráneo alargado cual casco apretado en la cabeza de Marge Simpson, produjo un sonido de absorta negación. No se supo nunca más del banquero a quien se había zampado. Por lo visto los jugos gástricos de estos seres de más allá de la vía láctea, eran tan rápidos en la digestión como potentes y eficaces.

-No doy crédito... -señalaba un banquiero alperiodista tras el atentado alien en el Banco Intergaláctico.

Mi compañero murió, y sus últimos deseos antes de morir fueron “No deseo una tumba bonita, ni ramos caros, prefiero que os lo gastéis en prostitutas espaciales en mi nombre y que corra por mi cuenta el polvo estelar que os echéis.” Tras su funeral, y el acto de celebración en una capilla, fue incinerado. Su ataúd de madera de caoba con un tono rojizo le envolvía cual envoltorio de chocolatinas marcianas.

Al otro lado de la incineradora, se encontraba un extraño extraterrestre que realizaba horas extra. Debido a la creciente criminalización y mortificación hasta la extenuación de los esclavos humanos de la tercera y cuarta edad que se mantenían como robles en pie tras una fuerte ventisca y nevada producida por un día común de eléctricos nubarrones. Este ser pelaba y trituraba los huesos de todos los difuntos que por allí pasaban sin convertirlo mas que en excrementos alienígenas. En lugar de las cenizas directas, se devolvían los restos calcinados en un tarro de porcelana china barata mientras que el ataúd se reciclaba.

Como cada año, por el día de todos los santos, iba a visitar a mi amigo al cementerio local, donde no había sido enterrado. Lo sabía. Pero era la única forma que tenía de ir a rezarle a alguna parte y entregarle su respectivo ramo de flores. Era un cachondo, sabía que era alérgico, pero lo hacía por joder. Tampoco las habrías podido oler.
Unas extrañas flores, convertidas de las petunias, una alteración genética juntada con violetas.

El enterrador parecía un ser de lo más común y normal de entre los enterradores. Tenía un abundante bigote grisáceo, una gorra y un tono bastante pálido de piel para ser un trabajador diurno, sosteniendo su barbilla sobre su pala, hacía noche junto a la verja de la entrada mientras otras señoras mayores terminaban el día de los muertos vivientes haciendo la velada en vela de madrugada.

Cuando hubieron recogido, y la cera se fundió en un manto rosáceo derretido sobre la lápida de piedra que tapaba algunas inscripciones echas, surgía de entre los árboles un ente con forma de árbol que se movía lentamente pero seguro por cada tumba enterrada. Hincaba su pico inferior en la tierra cual árbol ata sus raíces en tormenta al suelo para terminar degustando con gusanos, tierra, ropa y todo los restos sin vida de los difuntos. Santos inocentes y no tan inocentes dejados a su suerte bajo tierra de una Tierra invadida por seres de otros planetas.

Recordaba estar en un bar tomándonos algo en lo que yo consideraba que era “nuestro siglo”.
“-¿Te has preguntado alguna vez cómo cortarán verduras en el espacio?”
-¿Qué? No. ¿Hay verduras en el espacio? Frescas, me refiero.
-El problema es que si hay, que las plantarán digo yo, necesitan una superficie para apoyarlas que le afecte la gravedad.
-¿Y no se quemarán de los rayos del sol? Digo yo...

Un astronauta español hablaba por teléfono mientras aterriza en la luna y otra nave pasaba de fondo a lo lejos.
-Si tío, ¡Alunizando estoy! Como te lo digo.

-¿Es posible que nos mezcláramos dos formas de vida con principios diferentes? ¿Una terrestre y otra extraterrestre?
-Nunca lo sabremos...
-"Antes de preguntaros si los aliens estarán ahí para orientaros, preguntaron si los mosquitos (moscas y demás seres) no está ahí para o por algún motivo. Luego ya podréis pensar cómo tratar a las criaturas con las que os encontréis."-relpicó el dueño del bar espantando moscas.

-Y cuando miro no vuelven a estar ahí:
<<Aliens, en la cama, en todos lados, por todas partes. Nos han invadido hace mucho tiempo, yo ya lo sé.
Miro al borde de mi cama y han desaparecido, pero sé que estaban ahí hace un momento apuntándome con su arma supersónica.
Y aparecen y desaparecen porque tienen la voluntad y la tecnología para hacerlo, para teletransportarse si hace falta desde su nave nodriza
para atemorizarme.
-¡Qué alunizaje! Digo, aluzinante.
-No tiene que ser gracioso, es lo que me pasa a mi a diario. Y me obligan a dormir en contra de mi voluntad.>>


sábado, 8 de agosto de 2015

Algunas peculiaridades del corazón

No soy muy dado a creer en la inteligencia superior, extraterrestre ni si quiera artificial, pero hace no mucho me llegó un correo a mi móvil que abrí con sumo cuidado cual postal o carta enviada por la CIA. Decía algo que yo, en mi estado de embriaguez intelectual, traté de descifrar a cada frase que alguno osaría aventurar a llamarlo verso.

Con el corazón abierto te lo entrego

¿Es posible que tuviese las costillas abiertas cual un costillar de cerdo en una carnicería se tratase? ¿O simplemente puede que sea un alien asomando cual niño en un paritorio por la zona equivocada? ¿Sería posible que fuera alguna especia de táctica ninja? ¿Una operación a corazón abierto tal vez? O puede que se esté entregando a la policía a punto de morir la víctima tras atrapar a su encarnado y carnicero homicida.

de pleno pecho

Quizá sería la imagen de una niña entrando en la pubertad.

en pie, derecho latía

Sí, sin duda había cobrado vida, era una animación del propio corazón sacado de sus entrañas bombeante y aún no sin vida tratando de hablar. La tía debía ser diestra puesto que sobreentiendo que lo había cogido por las manos.

te entrego éste sangrante latido

Sin duda la poesía no es lo mío.

que es mi alma y mi olvido.

Ahora no sé por qué no puedo dejar de pensar en cangrejos.


Inspirado en Philip K. Dick